08 febrero 2016

¿Qué nos duele a nosotras? Pronunciamiento en el Encuentro Nacional convocado por madres y Padres de Ayotzinapa 5 ,6 Feb 2016


  

 

¿Qué nos duele a nosotras? Pronunciamiento en el Encuentro Nacional convocado por madres y Padres de Ayotzinapa 5 ,6 Feb 2016

 
Frente a la pregunta ¿qué nos duele a nosotras? Las respuestas son múltiples: nos duelen las desapariciones, los despojos, la explotación, la represión y el desprecio; la depredación de nuestro planeta; los asesinatos, la impunidad; esta maldita guerra de exterminio contra los pueblos originarios que defienden su territorio, su cultura, su dignidad y procesos autonómicos, y contra las y los pobres en pueblos y ciudades, a quienes el sistema nos ha convertido en población excedente. Nos duele la miseria y la opulencia como dos caras de la dominación de los de arriba; la criminalización de las luchas sociales; el clasismo y eurocentrismo en las universidades; la pauperización de los salarios y la falta de medios para vivir, la extinción de la seguridad social, de salud y educación.

Lo que tenemos en los últimos tiempos es lo que algunos llaman "apariencias democráticas". Lo que vivimos es una apariencia de justicia, eso que hacen las organizaciones de derechos humanos, la gran mayoría, y la ONU y todas esas instancias que son parte del mismo teatro.

Estamos viviendo un genocidio, una guerra de exterminio, que no sólo es en México. La cosa es cómo hacemos una crítica al sistema y cómo hacemos ver la magnitud del problema: infantes usados como refacciones de órganos, migrantes, campesinos/as, gente activa políticamente, periodistas, estudiantes, hay pues un asesinato generalizado. La situación es difícil para todos y todas; padres y madres de los 43, las y los familiares de migrantes, las que han perdido a sus hijas, etc., el listado podría ser eterno, tenemos el mismo problema: tenemos que resolver nuestras vidas no sólo fuera del Estado sino luchando en esta guerra que han desatado...

Hoy, nosotras, vamos a compartir lo que nos duele como mujeres que somos y no porque lo antes mencionado sea menos importante, sino porque creemos necesario visibilizar este proceso sistemático de exterminio que el sistema heteropatriarcal - que refiere a la heterosexualidad como régimen político que es el sustento del patriarcado-, capitalista y neoliberal, sostiene contra nosotras. Creemos que dado lo que estamos viviendo se nos exige hablar de las razones que dan origen a las desapariciones y los feminicidios.
 
¿Qué nos duele? 

· Nos duele que hayan pasado 20 años desde que inició el genocidio de las mujeres en Ciudad Juárez y que los responsables aún continúen libres, haciendo que muchas madres, hermanas y familias de las víctimas y de las desaparecidas de Juárez hayan tenido que huir pidiendo asilo político en Estados Unidos porque -TODOS Y TODAS LAS DEJAMOS SOLAS- ante las amenazas que sufrieron por el “crimen” de buscar a sus hijas y denunciar a los culpables. Madres e hijas que no tienen siquiera una tumba dónde llorar y mucho menos justicia.
· Nos duele que Karla Castañeda tome una primera y segunda huelga de hambre como último recurso, lejos de su comunidad desplazada por el Estado Mexicano, el mismo que la amenazó haciéndola silenciar por seguir demandando viva a su hija Cinthia Jocabeth - desaparecida desde el 24 de octubre del 2007 en CD. Juárez, Chihuahua.
· Nos duele que una de cada dos mujeres mexicanas muera en su casa a manos de un familiar o pareja por las estructuras de violencia en el hogar, que mueran en los tribunales doblemente debido a la inequidad de género, a la eterna insensibilidad y la justicia inexistente.
· Nos duele que las redes de trata sexual que empezaron en Juárez desapareciendo, esclavizando y torturando hasta la muerte a miles de mujeres, se hayan extendido por todo el país llevando a las mujeres mexicanas como mercancía desde Tenancingo, Tlaxcala hasta Nueva York y que la impunidad y el silencio impuesto mediante el miedo continúen impidiendo su denuncia y castigo.
· Nos duele que desaparezcan menores en todo el país para ser víctimas de tráfico de órganos, pornografía infantil y esclavitud sexual. Y que dos terceras partes de éstas desapariciones sean niñas entre 10 y 17 años.
· Nos duele que México sea el país en el continente americano con más víctimas de esclavitud moderna y que 80% de esas 250,000 personas sean mujeres explotadas para la trata sexual y que el gobierno no reconozca esto como una de las principales causas de desapariciones y feminicidios en el país.
· Nos duele que la prensa haya hecho invisible la tortura sexual sufrida por las mujeres en el Caso Narvarte al nombrarlo un multihomicidio en vez de multifeminicidio, a pesar de que de acuerdo al código penal de la Ciudad México toda mujer que muere tras haber sufrido una agresión sexual de cualquier tipo debe ser considerada víctima de feminicidio.
· Nos duele que muy pocos reconozcan a Nestora Salgado, la coordinadora de la CRAC-PC en Olinalá, como luchadora contra la trata, ya que ella rescató a mujeres menores de edad víctimas de explotación sexual. Y que la abandonemos en un injusto encarcelamiento orquestado por estas mafias gobernantes.
· Nos duele que en los contados municipios del Estado de México en los que se ha declarado “la alerta de violencia de género” aún no apliquen el conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia contra las mujeres por corrupción, omisión y falta de interés. Y que más de la mitad del presupuesto sea gastado por el gobierno de Eruviel para pagarse publicidad ignorando deliberadamente que de acuerdo al “Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio”, cada día 6 mujeres son asesinadas en el Estado de México, rebasando incluso los niveles alarmantes que se vivieron en Ciudad Juárez durante la década de los 90’s.
· Nos duele que el gobierno del Estado de México desacate la decisión histórica de la Suprema Corte de la Nación al no reabrir el caso de Mariana Lima para que se investigue no como suicidio, sino como probable feminicidio y que continúe la protección contra su presunto asesino quien ha sido ascendido de judicial a comandante de Toluca.
· Nos duele que en todo el país reine la corrupción y el tráfico de influencias para proteger a feminicidas para que sean absueltos, no sean aprehendidos, o que sus penas sean reducidas como sucede en el juicio del feminicidio de Olga Nayelli Sosa en Puebla.
· Nos duele que las madres de desaparecidas y desaparecidos en Veracruz, reciban la burla pública de Javier Duarte cuando le exigen que cumpla con su deber de investigar su paradero y el motivo de su desaparición como lo evidenció Aracely Salcedo.
· Nos duele que las autoridades estatales y federales criminalicen a miles de desaparecidas y víctimas de feminicidios aprovechando su ausencia para evadir su responsabilidad de investigar a los criminales involucrados debido a su nexo con ellos.
· Nos duele que cada vez que una familia reporta la desaparición de su hija, los ministerios públicos les digan que huyeron con sus novios, descalificando de forma irresponsable que muchas víctimas de trata son enganchadas por medio de la seducción dentro y fuera de las redes.
· Nos duele que a las mujeres que hablamos en contra de la violencia de género y los feminicidios nos llamen “feminazis” buscando ridiculizar el sufrimiento del genocidio actual contra las mujeres en México. Y nos duele el acoso misógino y la persecución feminicida que vivimos las feministas como un castigo por querer transformar nuestra realidad y por querer modificar la violencia patriarcal que vivimos,
· Nos duele que la violencia contra las mujeres esté tan normalizada en México que incluso en las marchas de izquierda nuestros compañeros y compañeras digan consignas misóginas como: “Políticos hijos de su puta madre”, perpetuando la violencia de género propia del lenguaje machista.
· Nos duele que algunos sectores rechacen las leyes para castigar el feminicidio argumentando que provoca inequidad entre géneros, cuando en realidad no buscamos privilegiar a las víctimas sino castigar con penas más largas a los asesinos feminicidas.
· Nos duele que a pesar de que el odio, la violencia y la marginación hacia las mujeres se da en todos los ámbitos en México no exista aún un movimiento nacional contra la violencia de género, los feminicidios y para alcanzar la equidad de género, y qué éste no cuente con más participación de hombres conscientes quienes no han sido capaces de solidarizarse, nuevamente, igual que desde que esta crisis inició hace más de 20 años en Juárez.
· Nos duele la misoginia social que justifica el rechazo que segrega a nuestras compañeroas trans, quienes viven y resisten violencia, tortura, discriminación, criminalización, aislamiento y son víctimas de asesinos criados por este patriarcado que denunciamos.
· Nos duele la manera en que se trató el feminicidio de Digna Ochoa, etiquetándolo de suicidio, privándola además de su vida, de la justicia que merece. Éste es un ejemplo entre otros muchos casos en que las luchadoras sociales son víctimas de la violencia del estado.
· Nos duelen las compañeras de Acteal, de Atenco y también la niña Minerva Guadalupe Pérez Torres que en 1996 fue secuestrada y violada a lo largo de 3 días por un grupo de hombres pertenecientes al grupo paramilitar Desarrollo Paz y Justicia. La niña Minerva, que quería ser insurgenta zapatista, no encontró justicia ni tras la confesión de Armando Díaz, uno de sus asesinos.
· Nos duele que mujeres que ejercen el comercio sexual son regenteadas, extorsionadas, vendidas y asesinadas por hombres clientes, por hombres que ellas aman, por hombres policías, por el sistema.
· Nos duele que a mujeres que asumen su lesbiandad, las hostiguen, las maltraten y violen para "curarlas" y las asesinen cuando ellas no acceden a cumplir los dictados del patriarcado.
· Nos duele que las miles de migrantes centroamericanas en su paso por México vivan la violencia sexual física y psicológica a la que se enfrentan.
· Nos duele tener que detenernos aquí con este listado que podría ser infinito.

Mujeres pobres, viviendo en barrios pobres que vamos a nuestras escuelas o trabajos en horarios absurdos que demanda el capital y ahí nos esclavizan; otras que no llegamos porque nos secuestran, violan, venden y asesinan. Mujeres migrantes que por la necesidad de sobrevivir viajamos en terribles condiciones y en el trayecto nos violan, nos maltratan, nos venden, nos asesinan. Esto ocurre a diario en todos los calendarios y geografías de lo que llamamos México. Mujeres que somos asesinadas en nuestros hogares, por hombres a quienes amábamos como parejas; mujeres, niñas, jóvenes, adultas, violadas y asesinadas por nuestros hermanos, tíos, primos, padres o padrastros. Mujeres madres que no tenemos empleo, ni casa, ni forma de sostenernos y morimos de hambre, de frio, de enfermedades curables; Luchadoras sociales, periodistas, investigadoras asesinadas por el sistema que delatamos y contra el cual luchamos, todas somos víctimas de feminicidio, porque si tocan a una nos tocan a todas.

Este sistema heteropatriarcal capitalista y neoliberal nos está asesinando por el hecho de ser mujeres. Su sistema de justicia nos criminaliza, nos revictimiza, nos culpa. Emergencia Nacional por feminicidios; esa es nuestra exigencia para el estado, aunque sabemos que ahí no hay opción porque la justica desde arriba es inexistente. Por eso, en esta elaboración de nuestro plan nacional de lucha con las organizaciones, colectivos y agrupaciones presentes, la propuesta es: Visibilización de la situación, definición de prácticas de defensa a las mujeres. Inclusión de acciones en todas las luchas para evitar la desaparición, trata de mujeres y feminicidios; revisión de nuestras prácticas machistas que impiden las relaciones horizontales.

Los feminicidios son la expresión extrema del odio de este sistema hacia nosotras; porque sigue creando hombres que se asumen dueños de nuestra vida, de nuestro cuerpo, de nuestra voz, de nuestro andar y el sistema político-económico-cultural que denunciamos, respalda esa creencia, por ejemplo, con las leyes que nos niegan el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, criminalizando el aborto y negándonos el derecho a la información sobre opciones seguras para interrumpir embarazos y los mecanismos adecuados para llevarlos al cabo; obligándonos a poner en riesgo nuestras vidas con procesos clandestinos; esos también son feminicidios. Las leyes del estado sostienen el heteropatriarcado feminicida; por eso este estado tiene que caer; no ser reformado sino destruido.

Los medios al servicio de este sistema también sostienen las prácticas feminicidas, invisibilizando los asesinatos de mujeres, poniendo en duda la honorabilidad de las víctimas; imponiéndonos además estándares de belleza que nos llevan a la muerte por intervenciones de cirugías plásticas y por enfermedades como la anorexia y la bulimia; además de sostener una imagen de mujeres vulnerables, que no aprendemos a defendernos porque eso no es femenino y también son feminicidas porque sostienen la idea del amor romántico que ya sabemos, es una de las fuentes principales de violencia hacia nosotras, que desemboca en feminicidio. Por eso, los medios pagados deben ser destruidos. Y para el plan de lucha, pedimos a los medios libres, autónomos o como se llamen que sostengan un lenguaje que cuestione los estereotipos, que nos nombren; que den seguimiento a los casos de feminicidios; que difundan manuales, videos y demás materiales que promuevan los aprendizajes de autodefensas para nosotras y entre nosotras.

El sector educativo de este sistema feminicida ignora, invisibiliza o minimiza esta masacre genocida. Por eso, los colectivos, colectivas, organizaciones, agrupaciones que nos unimos a la elaboración y ejecución de este plan nacional de lucha, tenemos la oportunidad de resarcir la deuda histórica para con nosotras. Por eso, para ser un verdadero plan nacional de lucha hemos de incluir en nuestros procesos formativos, en nuestros análisis, reflexiones y acciones; el tema de los feminicidios y para atenderlo, necesariamente tenemos que cuestionar el machismo, el heteropatriarcado, nuestras prácticas de invisibilizar a las mujeres, de no leer a las teóricas, de no considerar importantes nuestras demandas; de seguir manteniéndonos en roles tradicionales; y tiene que quedar claro que no, no pedimos igualdad ni equidad en este sistema asesino, exigimos la construcción de otros sistemas, donde las relaciones entre hombres y mujeres no sean jerárquicas, ni subordinadas; Por ello, hemos de crear sistemas educativos autónomos con los que se puedan revertir estos procesos educativos impuestos por el sistema. No nos conformaremos con menos, ni que se deje para luego.

El sector salud también es feminicida porque no cree nuestras dolencias; los médicos no nos escuchan y ejercen violencia durante los procesos de parto por ejemplo; nos dejan morir antes que atender con ética y responsabilidad nuestras dolencias; porque son hombres o mujeres construidas como hombres y porque el sistema ha pauperizado este sector y no hay medicamentos, no hay equipo, no hay instalaciones; las mujeres seguimos muriendo por ser mujeres y por ser pobres en este país heteropatriarcal-machista, capitalista y neoliberal. Por ello en el plan de lucha consideremos procesos de autogestión de la salud que no sean machistas, que no nos excluya ni nos deje morir.

A las mujeres, nos convocamos para cuestionar este sistema que hemos interiorizado; para que nos unamos contra este sistema asesino de mujeres; convocamos a construir sororidad, miradas de mujeres para hacer escuchar nuestras voces y exigencias a partir de la organización entre nosotras. Nos necesitamos vivas, nos queremos vivas y seguras y en este sistema eso no es posible, por eso este sistema tiene que caer y obviamente no lo van a destruir quienes han disfrutado históricamente de los privilegios de ser dueños de las mujeres, de nuestras vidas y destinos; por eso somos nosotras, víctimas y sobrevivientes que resistimos al heteropatriarcado capitalista que incluso nos ha impuesto la heterosexualidad obligatoria, quienes decimos YA BASTA, ni un asesinato más, VIVAS NOS QUEREMOS.

Y si, nosotras también hemos sido construidas desde el patriarcado y somos quienes más lo sufrimos y apenas estamos aprendiendo a reconocer lo letal de este tipo de amor romántico, celoso e inseguro que nos impone el heteropatriarcado. Y estamos luchando no para suavizar el patriarcado, no para tener los mismos derechos en este sistema asesino, feminicida; sino para construir otros donde todo lo que nos duele no quepa; donde podamos reírnos sin la nostalgia por las y los desaparecidos, por las y los asesinados; donde podamos vivir dignamente.

Posdata 1
A los compas les informamos, que si nos integramos a organizaciones, colectivos, agrupaciones, marchas y eventos no es porque andemos buscando galán.
Posdata 2
Dejen de acosarnos, sobre todo si no han revisado la violencia que ejercen hacia las mujeres en general y en sus relaciones afectivas en particular.
Posdata 3
No nos pongan en situación de vulnerabilidad con sus piropos, sus halagos, sus acosos; mejor, organícense para que el acoso y la violencia sexual no ocurra entre compañeros y compañeras de lucha ni al resto de las mujeres.
Posdata 4
Sugerimos las definiciones de patriarcado del feminismocomunitario boliviano y la definición de heteropatriarcado de las Lesboterroristas. Construcciones teóricas hechas por mujeres en Abaya Yala. No las ponemos acá por falta de espacio. 


VIVAS NOS QUEREMOS!
Elizabeth Juárez- Feminicidios en México Verdad Oculta
Karla Castañeda Voces por nuestras niñas de Juarez *Los Angeles, CA -Cd Juarez
Mujeres en Resistencia -Chicago
Obeja Negra Batallones femeninos
Alondra García
Meztli Yoalli Rodríguez- Austin, Texas
Keren Briseño Pereyra, León Guanajuato
Ana Lilia Yépez, Cd. De México
Colectivo Vésper, Guanajuato
Johana ventura Bustamante, san Luis Potosí
Yhaira L. González Avilez, Tijuana
Karina Vergara, DF
Lunas lesbianas feministas. Estado de México
Las Hijas de su Tonantzin Tlalli
Colectivo Semillitas Zapatistas. De adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y Anarquistas.
Generadoras A.C.
Nadia Rosso, Lesboterrorista
Colectiva “Las Brujas”, Colima

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